GOTA DE AGUA y la NUBE


Llovía mucho. Las nubes vaciaban sus cargas y mojaban el suelo que estaba muy pero que muy seco y las semillas no podían germinar. Para que las semillas pudieran germinar y las plantas nacer y también hubiera árboles, las nubes llevaban agua del mar y de los ríos en su mochila y cuando la tierra estaba seca dejaban caer el agua y mojaban el suelo.

Ese día, una gota se quedó enganchada en una nube porque ella , se sentía diferente

-Yo no quiero caer con toda esa cantidad de gotas de agua, ellas no tienen fantasía. Yo quiero vivir una vida larga, hacer grandes viajes y conocer muuuundo-

La nube escuchaba esas reflexiones de Gota de Agua y sonreía. Cuando Gota de Agua se quedó en silencio le dijo.

-Mira Gota de Agua, aquí no te puedes quedar porque yo tengo que irme a por más agua, aquí ya he terminado mi trabajo, y tú existes porque tienes que mojar el suelo-

-¿Dónde vas?- Preguntó la Gota de Agua a la nube sin hacer caso de sus palabras.

-Lejos, muy lejos a buscar vapor del mar o de un río y formar muchas gotas de agua y soltarlas en forma de lluvia donde lo necesite la tierra- Contestó la nube.

-Vale. Yo voy contigo-. Contestó Gota de Agua.

foto de paisaje con nubes

-Nada de eso, tú ya has terminado el camino, este es tú destino- Contestó la nube algo enfadada porque si la gota de agua no se decidía a saltar, ella no podría irse. Ya se habían marchado todas sus compañeras y tenía que alcanzarlas.

-Yo decido mi destino y no pienso tirarme al suelo. Me voy contigo. Mira Nube, yo quiero ver mundo y si no me llevas tú yo no puedo porque si me suelto, me caigo y eso me pone muy pero que muy triste- Le dijo Gota de Agua mirando con un ojo cerrado y otro abierto para poder ver la reacción de la Nube.

La nube guardó un largo silencio considerando las palabras de Gota de Agua y pensó. –Bueno, esto nunca había sucedido, quizás no importe si me llevo una gota de agua para recoger el vapor de agua. ¡Espero que no!

-¿Qué dices? Oyó que le preguntaba Gota de Agua algo impaciente y con algo de intranquilidad también por si Nube decía que no.

-Yo, no sé, no sé, ¡Quizás, quizásss!- Dudaba Nube. –Vale, vente conmigo, aunque tengo que correr mucho porque se me hace tarde e igual te mareas-

-Que va, yo nunca me he mareado-

-¿Cómo lo sabes?-

-Lo he soñado mientras veníamos-

Y, la nube se lanzó por los aires, mirando a lo lejos, tratando de ver a sus compañeras para unirse a ellas. Gota de Agua estaba algo asustada por la velocidad pero no dijo nada por si Nube se arrepentía de llevarla con ella.

Cuando alcanzaron a las otras nubes, disminuyeron la velocidad y todo fue más tranquilo. Gota de Agua se quedó muy quieta y calladita para que ninguna nube la viera. Cuando llegaron a un río, Nube bajó con las otras nubes e intentó que vapor de agua entrara en su mochila pero todos los vapores huyeron de ella y se fueron con las otras nubes. Nube no dijo nada y siguió el camino en busca de otros vapores de agua. Cuando llegaron al mar, volvió a bajar a coger vapor de agua pero ocurrió lo mismo que en el río. Así fue de un lado para otro intentando coger vapor de agua y siempre sucedía que, el vapor de agua huía y se iba a otra nube.

¡No comprendía que pasaba! Se había olvidado de que Gota de Agua iba con ella porque estaba muy callada y quieta así que parecía que no estaba. Pero el vapor de agua si la veía y se asustaba porque le daba miedo transformarse en algo tan denso.

Nube se rindió y se fue a descansar a un campo verde, muy verde. Sentadita y solitaria se puso a pensar que es lo que pasaba para que ningún vapor de agua quisiera meterse en su mochila.

-Quizás es mi culpa- Dijo Gota de Agua que, hasta entonces había estado en silencio.

-¡Que!!!!- Nube se asustó al oír la voz de Gota de Agua. No recordaba que la acompañaba.

-Si, es mi culpa, porque el vapor de agua me ve y se asusta, yo soy más densa que él y le da miedo.-

-Vaya, me olvidé de ti Gota de Agua. Ahora lo entiendo. Creí que no pasaría nada por acompañarme pero es necesario que yo esté vacía para que Vapor de Agua no tenga miedo a la transformación- Reflexionó Nube como si hablara para ella misma.

-Si, eso es. Yo lo sé bien porque antes de ser gota fui vapor. Lo siento Nube, mi fantasía ha hecho que tú te quedes sin trabajo- Dijo Gota de Agua bastante, pero bastante triste. Pues se daba cuenta de que cada cual tiene que hacer su función para que la naturaleza funcione.

Nube se puso a llorar con lágrimas muy grandes. Cada lágrima era tan grande como Gota de Agua. Cada una de las lágrimas se colocó una al lado de la otra y todas alrededor de Gota de Agua hasta que la mochila de Nube estaba llena. Como nube no dejaba de llorar, Gota de Agua le dio unos golpecitos y le dijo.

-Nube, Nube, no llores más que ya no caben más lágrimas en la mochila.-

Nube dejó de llorar sorprendida y miró.

-¿Qué ha pasado? ¿Cómo es que vapor de agua ha entrado en mi mochila? Si aquí no hay ningún río.-

-No, no es vapor de agua, son las lágrimas que han producido tus ojos que son tan densas como gotas de agua y no se han asustado y se han colocado a mi alrededor porque somos iguales.- Le explicó a Nube Gota de Agua.

-¡Jo! ¡Qué bien! Entonces ¿puedo volver a trabajar y hacer mi función?-

-Si, puedes- Contestó Gota de Agua.

Nube ascendió del suelo muy contenta aunque pensaba que no sabía si, esta vez, quería Gota de Agua hacer su propia función. Gota de Agua, que llevaba mucho tiempo con Nube, pudo leer sus pensamientos y entendió que la función de Nube era transportar el vapor de agua de los ríos y los mares a la tierra. Y, que la función de las gotas de agua era unirse en forma de lluvia y mojar la tierra para que las semillas germinaran y las plantas crecieran. Y, Claro, ella era una gota de agua.

-Ve rápido Nube que tenemos que mojar la tierra- Dijo con alegría y entusiasmo.

-¿Vas a caer esta vez?-

Si, ya he aprendido la importancia de cumplir con lo que debo hacer-

-¡Que alegría! Voy como una flecha-

La nube fue todo lo rápido que pudo por los aires y Gota de Agua pudo mirar sin esconderse y disfrutar viendo todas las plantas y árboles que crecían gracias a que ellas podían mojar la tierra.

Cuando Nube vio un suelo seco se paró y abrió su mochila. Esta vez Gota de Agua se deslizó contenta de llevar a cabo su función y le sonrió a Nube.

-Adiós Nube, Gracias por traerme.-

-Adiós Gota de Agua, gracias por hacerme llorar.

Así cada cual hizo lo que tenía que hacer con mucha alegría y cada cosa sucedió como tenía que suceder.

 

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